Esta pregunta es el comienzo de todo — por eso es la Estación I del viaje. No presupone nada, así que puedes empezar justo aquí. Puedes leer la respuesta a continuación palabra por palabra, tal como aparece en el viaje.
Imagina que estás sentado en una silla en una habitación completamente vacía. De repente, de la nada, aparece ante ti un cerezo japonés en flor.
¿Crees que esto es posible?
Por supuesto que no. Esto nos lleva a una de las preguntas más fundamentales de la existencia:
¿Puede algo surgir de la nada?
La respuesta es, naturalmente, no. Si no hay materia, ni energía, ni espacio, ni causa, no puede ocurrir absolutamente nada. Pues de la nada no viene nada. Las cosas no aparecen sin más. Así que si todo lo que vemos a nuestro alrededor existe, por ejemplo estrellas, planetas, árboles y seres humanos, entonces algo tuvo que causar su existencia.
Pero ¿qué ocurre entonces con nuestro universo? ¿Podemos sacar aquí la misma conclusión, que también fue creado por algo distinto? ¿O quizá estuvo ahí desde siempre? ¿O quizá forma parte de una cadena interminable de causas? Eso lo averiguaremos en la próxima parte.